sábado, 20 de febrero de 2016

Pax Británica y Modelo Agroexportador

Inserción en la pax británica
Ser cuna de la Revolución Industrial marcó el puntapié inicial del liderazgo británico durante en el siglo XIX. Este proceso no fue solamente un auge del crecimiento económico, sino que marcó una transformación económica y social, que delimitó la formación del Estado Moderno y el despliegue del capitalismo industrial. Mientras Gran Bretaña había consolidado su monarquía constitucional, los países europeos se veían sacudidos por olas revolucionarias que limitaban la consolidación política de países como Francia o Alemania.
Por otra parte, mientras que Gran Bretaña se fortalecía por el auge de la industria y comenzaba el “gran boom” de los FFCC y el liderazgo del comercio internacional, Francia no lograba consolidar su industrialización y Alemania recién avanzaba sobre su unión aduanera. Además, sería Gran Bretaña la que impulsaría la independencia de las colonias americanas para luego reconstuir un “nuevo pacto colonial”, intentando proyecto como nueva potencia.
Para el caso de los Estados Unidos, si bien este país tenía un marco institucional moderno, la hegemonía de los terratenientes limitaría el desarrollo industrial hasta 1830, cuando el progreso técnico de la industria textil y metalúrgica se desarrollaran a pasos agigantados. Este proceso tendría su culminación final con en una Guerra Civil que enfrentó a los terratenientes esclavistas del sur con la creciente burguesía industrial del norte. La victoria de los yanquis consolidó la expansión económica del país.
Hacia mitad de siglo XIX, el escenario económico iría cambiando. A la industrialización norteamericana se le sumaría la alemana, que, luego de consolidarse políticamente con la asunción de Bismarck y la victoria en la guerra Franco-Prusiana, obtendría las bases necesarias para su consolidación económica, desplazando a Gran Bretraña de los mercados europeos y obligándola a fortalecer sus  relaciones comerciales con sus colonias.
El liderazgo británico en el comercio ultramarino permitió la formación de una economía internacional regida bajo el patrón oro y el libre intercambio proliferado por la potencia. En algunos casos se utilizaron con las cañoneras como en China, y en otros se tejieron con acuerdos políticos con oligarquías terratenientes como en Argentina. Esta situación subordinó el crecimiento económico de los países del Tercer Mundo al crecimiento de las Islas.
Relación de Argentina con el mercado mundial
Latinoamérica en general y Argentina en particular se incorporarían a esta nueva fase de expansión del capitalismo. La Argentina apareció como uno de los potenciales beneficiarios de este proceso, al suministrar los alimentos que estaban demandando las islas británicas. Nuestro país, desde la época de la independencia, había quedado sumergido en una larga fase de guerras civiles. A mitad de siglo, las fuerzas políticas al interior de Argentina se articularían en un movimiento que cambiaría la orientación del país.
Paralelamente, la creciente demanda de alimentos y materias primas por parte de las recientes economías industrializadas, provocarían una nueva articulación de Buenos Aires con el mercado mundial, y paulatinamente la Argentina se incorporaría a este panorama. Hacia 1860, se vivenciaría una formidable expansión de la economía argentina.
Cabe acotar que, en este período, los EE.UU. vivieron su guerra civil, cuya consecuencia sería la consolidación de su expansión económica. La victoria del norte industrialista perfilaría a este país como una tercera fuerza en el escenario geopolítico mundial.
Durante el período analizado anteriormente, los mercados de las economías europeas comenzaron a ser pequeños para la sobreproducción que el capitalismo industrial estaba generando. Lo que habría de motivar a una fuerte presión exportadora hacia los países dependientes, colonias y  protectorados. Estas tendencias del mercado internacional serían un factor relevante para integrar a Argentina como un mercado para el excedente de manufacturas producidas en el viejo continente.
Argentina, el Granero del mundo
Las Provincias Unidas del Río de la Plata, desde la época de la Independencia, habían quedado sumergidas en una larga fase de guerras civiles, con  un deterioro de sus economías regionales, a partir de la fragmentación de sus vinculaciones coloniales, que tenían a Buenos Aires como un hinterland que le permitía a la economía del Virreinato del Río de la Plata articularse en una relación de comercio monopólico con España.
Con la crisis en 1820 y la desintegración económica de las provincias del Río de la Plata, cada parte regional tratará de subsistir ofertando a distintos mercados sus productos; el  litoral lo hará al sur del Brasil, el nordeste exportando algunas artesanías hacia el Alto Perú, Mendoza y las provincias cuyanas harán lo propio al país trasandino, por último, la provincia de Buenos Aires exportará carnes saladas y tasajo al mercado esclavista. Ante el fracaso en la construcción de un Estado Nacional, las provincias conformarán estructuras administrativas propias.
Hacia mitad del siglo, las fuerzas políticas del interior de Argentina se articularán en un movimiento que cambiará la orientación del país. El interior, encabezado por Urquiza se subleva contra Rosas ganándole militar y políticamente. Paralelamente, la creciente demanda de alimentos y materias primas por parte de las recientes economías industrializadas, provocarán una nueva articulación de Buenos Aires con el mercado mundial, y paulatinamente la Argentina  se incorporaría a este nuevo panorama.
Desde la caída de Rosas en 1852 y hasta 1860, existen conflictos entre el interior y Buenos Aires en torno de qué manera este espacio regional debería lograr una integración armónica a la nueva situación económica mundial. La victoria del interior es solamente política, debido a que Buenos Aires consolidó su potencial económico debido a su temprana articulación con comercio internacional.
El giro en la economía nacional, que había potenciado la crisis del régimen rosista, cambiando la relación de fuerzas en la política argentina, permitió el ascenso al poder de una elite convencida en el progreso social y la modernización.

Así es que, hacia 1860, se vivenciará una formidable expansión de la economía argentina orientada al mercado mundial. Los ferrocarriles dinamizarán y orientarán definitivamente la economía argentina, apareciendo como un factor clave en la integración del territorio nacional. El aumento de la población, el crecimiento de la agricultura y de la ganadería e incluso algunas expansiones industriales, acompañarían favorablemente esta posición.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

125 Años del Pelle

Planisferio

Planisferio
Visión americanista

Problemáticas Contemporáneas

Problemáticas Contemporáneas